El cartel de la presente edición de las Fiestas de La Losa en honor a Ntra. Sra. la Virgen de Cepones y San Roque, que se desarrollan del 3 al 8 de septiembre (2025), lleva como imagen protagonista una fotografía de principios del s. XX atribuida a Pelayo Artigas y Corominas, perteneciente a la Colección Particular de Juan Pedro Velasco Sayago.
La imagen ha suscitado curiosidad y sorpresa entre muchos vecinos, pues en efecto se trata de una estampa poco conocida del antiguo Balneario de Fuente Salada.
En las siguientes líneas desvelaremos algunos datos recopilados de diversas fuentes que nos permiten acercarnos a este lugar tan emblemático, perteneciente tiempo atrás al municipio de La Losa.
La ubicación y la propiedad de Fuente Salada
Fuente Salada se encuentra en el término municipal de La Losa, si bien pertenece a la Diputación Provincial de Segovia.
Así lo documenta El Adelantado de Segovia en su edición del 5 de marzo de 2013. En 1872 el Ayuntamiento de La Losa cedió a la Diputación la Fuente Salada y los terrenos aledaños, a cambio de la construcción de un camino que enlazase la fuente con el núcleo del pueblo y la carretera general de Segovia. El Ayuntamiento se reservó únicamente el sobrante de agua para el abrevadero del ganado.
Los antecedentes, sin embargo, se remontan a 1814, cuando los vecinos de La Losa encauzaron el manantial y construyeron el templete ornamental que aún hoy se conserva. A escasos metros se levantó también un pilón de granito costeado por un particular, con la inscripción apenas legible: “A beneficio de la humanidad doliente”, firmada con el apellido Pérez.
Las aguas y sus propiedades
Las aguas de la Fuente Salada son sulfurosas y bicarbonatadas sódicas, con un alto contenido en flúor (21 mg/L) y una temperatura constante de unos 15 °C. Tradicionalmente se les han atribuido beneficios para alergias, dolencias cutáneas y problemas digestivos.
Ya a finales del siglo XIX, el geólogo Daniel de Cortázar describía el manantial en su Descripción Física y Geológica de la provincia de Segovia (1891), calificándolo como un “doble manantial” de aguas claras, de sabor desagradable, olor a huevos podridos —propio del ácido sulfhídrico— y con burbujeo gaseoso constante.
El balneario: memoria de un tiempo pasado
A principios del siglo XX, la Diputación Provincial habilitó un pequeño balneario junto a la fuente. Se trataba de un sencillo edificio de madera con una bañera, una chimenea para calentar el agua y un espacio donde los usuarios podían beber y recoger el líquido.
El Adelantado recogió en 2012 el testimonio de Mariano Santos Miguel (1927–2015), que recordaba haber acudido allí de niño, en los años treinta:
“La encargada llenaba la bañera a cubo desde el pozo, y calentaba el agua en la chimenea. Se bebía directamente de la fuente y también se llevaba a casa en cántaros.”
Ya en 1926, la Diputación había nombrado oficialmente a una mujer, Valentina San Miguel, como guardiana de las llaves de la fuente, lo que confirma el uso reglado del lugar.
El balneario, sin embargo, tuvo una vida breve: según testimonios orales, desapareció hacia el primer tercio del siglo XX. Hoy solo quedan los restos del manantial y el recuerdo transmitido por la memoria vecinal y algunos documentos gráficos, como la fotografía recuperada para el cartel de las fiestas.
Entre la historia y la leyenda
Fuente Salada es un espacio cargado de memoria, entre la historia documentada y la tradición oral. Sus aguas, antaño consideradas milagrosas, atrajeron a gentes de la comarca y dejaron huella en la cultura local.
El cartel de las Fiestas de La Losa 2025 recupera esa estampa perdida, cortesía de Juan Pedro Velasco Sayago, invitando a mirar atrás y a reconocer un patrimonio natural e histórico que, aunque hoy olvidado y en desuso, sigue vivo en la memoria de quienes lo conocieron y en los archivos que permiten rescatarlo del olvido.

El Ayuntamiento de La Losa invita a sumarse a unas fiestas que combinan devoción, tradición y diversión, en un ambiente único, bajo el lema “La Fiesta es de Tod@s, el Respeto también”.



